"Sana camaleón"


"Sana camaleón" trata de la doble vida, de la personalidad falsa, del fungimiento, de la hipocresía, de la manipulación egoísta, de la falta de sinceridad, del engaño y la traición. Es un llamado a la reflexión.

Historia de la canción

La característica de un camaleón es su camuflaje, su habilidad para modificar sus colores de acuerdo a la ocasión. Yo veía a los jóvenes como camaleones que cambiaban de color o mentalidad a la menor influencia de cualquiera que los manipulara (la moda, la tradición, la publicidad, la propaganda).

Esta canción habla de aprender a impedir la manipulación de los demás. No basta con estar vivo. Uno tiene que aprender a vivir, y para ello debe comenzar por comprender de qué manera alcanzar una armonía con los demás, de modo que resulte en alegría y felicidad para todos. El camaleón tenía que sanar espiritualmente para sentirse bien. No le convenía andar cambiando de colores cobardemente solo para agradar a los demás y seguir adaptándose a un sistema de vida que a todas luces nunca terminaba por satisfacer a nadie. Una cosa era llevarse bien con los demás, y otra, andar tratando de agradar a todo el mundo. Eso no se puede sin sufrir.

La clave no consistía en sanar a otros, sino en comenzar por sanar uno mismo. Sana “tú”, turu tú turu tú rutú.

En esta canción me acompaña Pocho Purizaga en la batería. Fue la primera persona en la que pensé para lograr el efecto que quería. Me dije: “¡Pocho es el hombre!”. Y de hecho sintonizó con el tema de la canción. Le encantó gritar y participar en ella. Todos en el estudio nos sentimos arropados por su entusiasmo desbordante. El tipo era increíble. Fuera de serie.

Para ese tiempo, Billy ya había regresado a Estados Unidos, así que traté de hacer la guitarra lo más parecido a como él lo hubiera hecho (me hubiera gustado destacar un poco más su sonido porque que era el alma del arreglo musical). Me hubiera gustado que el bajo saliera con un fuzz, pero finalmente decidí que sonaría muy agresivo y no lo hice.

En la percusión me ayudó el gran Pomadita Lazón y sus secuaces. Hubo bongoes, tumbas, claves y todo lo que se necesitaba para crear el ambiente de un calipso peruano. Lamento no recordar por nombre a todos los que intervinieron. Realmente fueron muchas personas en el estudio. En el grupo de músicos éramos el trío Pocho, Ernesto y yo. En la percusión eran cerca de cinco, en el coro básico, cuatro, y en el coro de fondo, unos 15 ó 20. Unas 30 personas.
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En el coro básico me ayudaron mi hermana Pilar con Nancy, Patty y Malena Calisto, y en el coro de fondo, los muchachos del barrio. Nos divertimos mucho con esta canción. Me resulta fácil percibir la voz de Andrés Núñez sobresaliendo entre todos.

Los errores o borrones del comienzo quedaron grabados porque así lo decidí. Era para que el oyente se sintiera más identificado con la labor de grabación, como invitándolo a mirar incluso los errores. Pero no fueron errores, sino incidencias de la grabación.
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En mis grabaciones ni los músicos ni los técnicos de grabación estaban amordazados. Ellos se sentían libres de exteriorizar sus emociones cuando quisieran, ya fuera con una palabra, un grito, una risa, una exclamación, tosiendo, chasqueando los dedos, aplaudiendo o de otras maneras, y todo quedaba registrado. No se editaba. Todos debían sentirse muy felices de grabar conmigo. Por eso, en esta canción, todos estaban con una sonrisa de oreja a oreja. No había estrés. Pocho era el más payaso de todos. Nos matábamos de risa con las muecas que hacía en los redobles.
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Cuando la canción pasó al departamento de corte, me llamaron urgente de la gerencia para decirme que se me habían pasado algunos ruidos al comienzo, pero les dije que no se me habían pasado. Sencillamente eran rasgos del trabajo y que me complacía dejarlos así.

Si prestas atención al inicio de la canción, Pocho no marca el compás con sus baquetas, como se acostumbraba, sino imitando los chillidos de un ratón. Si subes un poco el volumen oirás a Pocho diciendo: “¡ic!, ¡ic!, ¡ic!, ¡ic!, ¡ic!, ¡ic!". Todos se matan de risa con sus voces aguardientosas. Pomadita Lazón también se divirtió mucho exteriorizando sus gritos y risas. Al inicio, creo que mi hermana me pellizcó el pompis y yo salté (“¡Oye!”), y ella se rió (le sigue la risita de ratoncita de Malena Calisto, linda Malenita).

Resulta anecdótico que algunos amigos comenzaran a cantar la frase "Sana camaleón, sana" como "Sal de la cama Roxanna", porque eso es lo que parecía decir, y me pareció interesante. Pensé que ese detalle tal vez le hubiera dado mayor impulso y la hubiese hecho más atractiva comercialmente, pero no se me ocurrió.

Les estoy muy agradecido a todos por su contribución a mi disco. Solo discúlpenme por no haberlo difundido como esperaban, porque me bajé del tren.


Ficha técnica

Año: 1974
Grabación y edición: IEMPSA
Sello: Odeón
Técnico de grabación: Jorge Trujillo
Autor y arreglos: Miguel Ángel Ruiz Orbegoso (Zulu)

Batería. Pocho Purizaga
Percusión: Pomadita Lazón y sus secuaces
Coro: Pilar Ruiz, Nancy, Patty y Malena Calisto y los muchachos del barrio
Voz, rythm guitar acústica de 12 cuerdas, piano y Moog: Zulu
Bajo: Ernesto Samamé

Hubiera sido ideal que en vez de bongoes usáramos yembes, y que incluyéramos unos steel drums, ambos instrumentos musicales jamaiquinos fántásticos que le hubieran dado un sabor muy especial. Pero hacer eso con una sola canción no parecía ser un proyecto creíble para la mentalidad de aquellos tiempos. Ya tenían suficiente con el Moog que habían comprado. Además, yo no sabía tocar steel drums y tomaría mucho tiempo convocar a los músicos expertos que supieran usarlos apropiadamente, de modo que me conformé con el piano. ¡Así es la vida!

Se suponía que el sonido agudo de sirena que hice con el Moog en dos ocasiones después del redoble de Pocho debió ir unísono con un profundo sonido grave correspondiente (la misma nota, pero unas 5 octavas más abajo), lo cual hubiera podido lograrse doblándolo con el mismo Moog o con un contrabajo clásico, pero hubiese sonado demasiado underground. De hecho hubiera asustado al oyente, sobre todo después del segundo redoble. A cualquiera lo hubiera metido imaginariamente en una camisa de fuerza infernal. Con la sirena aguda me pareció más que suficiente.

Respecto al coro, no esperé formación vocal alguna de ninguno, sino simplemente entusiasmo y deseos de trabajar en equipo. Convoqué a chicos y chicas del vecindario y usé un estilo similar al que décadas después usaría Suárez Vértiz en algunas de sus canciones.

Letra de "Sana camaleón"

Todo el esfuerzo de la vida… prácticamente…
Sana, sana, patita de rana… Así es, si no es hoy día… ¡Va!
¡ic! ¡ic! ¡ic! ¡ic! ¡ic! ¡ic!

¡Ja, ja, ja! ¡Oye! ¡Ja, ja, ja!

La vida hay que vivirla comprendiendo cómo es
La forma de encontrar en cada día la armonía
Que te lleve la alegría que te empuje a vivir
Así donde tú vayas hay sol

La vida hay que vivirla comprendiendo cómo es
La forma de encontrar en cada día la armonía
Que te lleve la alegría que te empuje a vivir
Y así todo te sale mejor

Sana camaleón, sana, bota el veneno que te hacen tragar
Sana camaleón, sana, vive con un solo color
Sana camaleón, sana, turu tú turu tú rutú
Sana camaleón, sana, turu tú turu tú

La vida hay que vivirla comprendiendo cómo es
La forma de encontrar en cada día la armonía
Que te lleve la alegría que te empuje a vivir
Así donde tú vayas hay sol

La vida hay que vivirla comprendiendo cómo es
La forma de encontrar en cada día la armonía
Que te lleve la alegría que te empuje a vivir
Y así todo te sale mejor

Sana camaleón, sana, turu tú turu tú rutú
Sana camaleón, sana, turu tú turu tú
Sana camaleón, sana, turu tú turu tú rutú
Sana camaleón, sana, turu tú turu tú
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AUDIO

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